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caverna pulcra

lo mas pesado de una ilusión es cuando cae rebota y se rompe en lo mas profundo de la esperanza como un cristal, como un espejo de colores llamativos  que Cristobal Colón me dió a cambio de mi confianza. me fui de viaje a oriente necesitando un aire verde puro que pudiese limpiar  los temblores que da la rutina. compre el espejo, compre la empresa acepte la fantasia de tener 10 años, casi llegando a los 23. y esa ilusion, muy bella y completa duró lo que mis oidos tardaron en abofetearme con cada cruda gota de verdad... que al mono lo domina el dinero que la polvora mató al ultimo guapo. y que las mas pulcras cavernas son solo eso, cavernas.

acrobacia en el espejo

El tiempo dura lo que nuestros pies duren lejos del suelo.  Un abrazo,  mil gestos,  el gusto de sernos propios,  volando. Tenemos la suerte de construirnos como niños.  disfrutando  de la sintonia de nuestros suspiros. Nos llenamos de gracia y con un poco de locura. Nunca fue mas pareja nuestra diferencia de mirarnos al espejo con las mejillas llenas de hermosura  y reírnos hasta tener calambres. Son tus pasos mi camino y mi mirada tu luz.  En tanto nos motive siempre,  contento nos digo,  faltará algo. Sera cuestión de caminar de la mano y a la par. 

A la vuelta de un haiku

En el mas acá, gritan por ella, sus ojos, en otro idioma. La rosa cayó, en la profunda bruma,   juraron no huir. Habló la luna su risa mutó plena, encontró la paz. La piel serena, de seda, que cae,    miradas ciegas. Sombra que toca, cántaro que rebalsa, bullen prisas. Extirpa fugaz cada prenda, cada risa  los guía la brisa. Calor pálido,  plenitud al mirarse, luz de luna llena. Manos en la miel, aparecen cortadas,  voces amantes. Risa cereza mujer, no sin ser dama, filosa ella. Un relámpago, y el grito tapado,  pequeña muerte.

Mon lettre, ma lettre, Votre sourir. (mi carta, mi letra, tu risa)

Como una ceniza de incienso  deshaciéndose en la neblina de un templo,  así amanecieron mis ojos,  congestionados,  por una densa lagrima,  dejándose caer lentamente  sobre una sonrisa de profunda paz. A la vuelta de mis palabras,  del pasado inmediato,  de un sueño,  de una carta en tus manos.  Estaban escritos tu nombre y el mio,  acompañados de una frase: “el amor cierto, amor real, incondicional, de un abrazo tuyo,  de mis besos, nuestro alma flotando en el ether,  de la creación mas suprema, tu risa.” Visité un lago colmado de pasado, nadé y pude salir,  me esperabas con una taza de café, sentada,  en las afueras de todo lenguaje.  Vos con tu prístina mirada,  yo con mi deseo empapado, nos secamos, nos amamos. Deshicimos las telarañas,  las miradas del abismo.  Hicimos real lo que ni en los libros se preguntan. 

Esto no es poesia

La ansiada escaramuza,  de dos  con ellos mismos.  El espejo perfecto que refleja todos  y cada uno de los suspiros. La friccion misma  de ese sillon delator  colmó sus sonrisas. Trazaron su propio mapa un canevas impecable entre silencios,  abrazos y latires. Ya recuerdan esa noche como el sueño  mas concreto de sus vidas. Ya se encuentran,  al mirarse y escriben con el cuerpo   el "mas acá"   de sus historias.  Han transformado  la necedad de competir en algo nuevo, en   nece-si-dad. eso es lo bello del amor, saber decirse que si. 

río calmo

La fina garúa nocturna, en una evanescente ciudad apagada, marcó el rumbo de dos corazones perdidos. Una canción compuesta, con la melodía de sus sonrisas quedó plasmada en el silencio de un río calmo. Se entregaron un lugar, en un suspiro, y con un abrazo, se dieron qué sentir.

habitación 213

Perfume hipnótico,  sonrisa digna de retrato,  un delirio neurótico,  verla donde no estará y sentir esos besos  que juraron no volverse a ver. Perdido en olas ajenas,  compró un pasaje  para la habitación 213  del cuadro florido de San Telmo.  Volvió por la palabra,  y se encontró con un cuerpo vacío de cerveza negra. Ya no pudo precipitarse en el espejo  de los ojos del otro mundo,  El limite se ponderó muy cerca de sus manos. tuvo miedo de viajar muy cerca de sí. de verse y disgustarse. de igual manera no podría, la cobardía no se refleja.