río calmo



La fina garúa nocturna,
en una evanescente ciudad apagada,
marcó el rumbo
de dos corazones perdidos.

Una canción compuesta,
con la melodía de sus sonrisas
quedó plasmada
en el silencio de un río calmo.

Se entregaron un lugar,
en un suspiro,

y con un abrazo,
se dieron qué sentir.


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